
Camino por las calles vacías de mí infancia perdida,
Estoy en mis días de invierno,
Buscando un amor que no llegara jamás en mí eterna vida,
Más mí soledad no me deja amar.
Los ermitaños me rodean como en alma en pena,
Que vagan de un lugar a otro sin cadenas en sus pies,
Más los grilletes son míos,
Ellos no me dejan caminar como yo quisiera,
Ya que el velo que cubre mis ojos,
No me deja ver más allá de mis lágrimas de sangre,
Que caen dentro de mí.
Las puertas del amor se han cerrado para mí,
No las puedo abrir,
Ellas fueron cerradas por dentro,
No puedo tocar el timbre,
La pusieron fuera de mí alcance,
Para que yo no pudiera tocarlo,
Y ella saliese, solo me gritaron desde una ventana.
¡No hay amor para ti! Se ha extinguido,
Solo los hermosos tenemos derecho amor. ¡Tú no!
Tú eres gorda y res fea, no eres ni bonita ni delgada.
¡Vete! No hay nada para ti aquí.
Yo me fui triste y sin consuelo,
Desde entonces,
Camino sola por las calles vacías de mí destino.
¡Que destierro he sufrido! Que amargo es el sabor del dolor,
No me queda más que vivir un día más de pena,
Ya no quiero existir,
Solo quiero morir,
Deseo cerrar mis ojos y no abrirlos jamás,
No quiero saber más de ti triste soledad.
Génesis Wood