sábado, 22 de noviembre de 2008

Ángel


Annael: Quiero abrasarte, pero no puedo, no debo,

Deseo amarte, puedo, si debo, pero solo como una amiga

Y no como yo quisiera.

Como me gustaría tenerte entre mis alas y acariciar tú pelo

Con un beso de amor verdadero, pero no puedo, no debo,

Solo se que eres mi amigo y nada más que eso.

Mí corazón me pide a gritos que te ame,

Pero no puedo, no debo.

Mis ojos se llenan de lágrimas por el deseo de estar contigo,

Para siempre, no puedo, no debo.

Lo único que puedo hacer, es amarte en silencio

Y esperar el momento en que sierres tus ojitos para no abrirlos jamás,

Tomarte de la mano y llevarte al cielo infinito,

Donde los sueños se hacen realidad,

Que tú as de vivir.

¡Cómo decirte te amo, con todas mis fuerzas!

Si no puedo, no debo.

A mil pasos voy detrás de ti,

Puedo y debo,

Acercarme a ti me gustaría,

Pero no puedo, no debo.

Joel: En un sueño te vi,

Tan hermosa y frágil, pero tan triste a la vez,

Que pena sentí en mi corazón cuando te vi así.

Que quise acercarme y darte un beso, pero no pude,

Ya que había algo que nos separaba y no se lo que era,

Si pudiera encontrarte y tenerte cerca de mí sería tan feliz.

¿En dónde estas amiga mía? Que no consigo hallarte, ni olvidarte, solo te espero en un sueño. ¿Ahora quién me dará consuelo?

Annael: Que pena que tus ojos no me puedan ver y que tus oídos no me puedan oír, para que escucharas mis latidos de mí corazón y para que veas que yo siempre he estado cerca de ti, yo siempre te he amado en silencio, pero no puedo acercarme, solo se que debo tomar distancia y esperar el momento y luego he de partir, porque debo cuidar a otra alma, que no eres tú, solo te diré que me esperes amado mío, que yo volveré pronto y me veras junto a ti, solo serán unos minutos y nada más, porque en el cielo as de quedar.

Joel: A veces creo oír tú voz tan dulce y hermosa, que me habla desde mí interior, pero no comprendo tú lenguaje, es extraño para mí. ¿Qué más te puedo decir? Que solo te quiero junto a mí.

Annael: A llegado el momento de partir a un nuevo tiempo, donde vivirás feliz eternamente, mientras que yo, me iré de tú lado dejándote con los tuyos, amor, ya es hora, eso amor mío sierra tus ojitos y me veras nuevamente, sonríe, porque ahora estoy aquí, ven conmigo, toma mí mano que ya nos vamos, a este cielo infinito.

Joel: ¿Qué es lo que ven mis ojos? ¿Es acaso la mujer de mis sueños? ¡Quizás sea ella! Es mejor que valla hacia donde esta ella.

Joel se acerca a Annael la mira y le dice sorprendido.

¡Pero si eres un bello ángel, como no me di cuenta en aquel sueño tan hermoso que tuve aquella vez, eras tú, creo que este es un sueño mucho más hermoso que el anterior, quisiera irme contigo y no despertar jamás, te tenderé mi mano, para alcanzar la tuya y irme de aquí, para no dejarte nunca.

Annael y Joel se van juntos al cielo infinito, para luego dejarlo ir, al llegar, un ángel los estaba esperando en la puerta quien les dio la bienvenida y los llevo hasta donde estaba Jesús y les dice.

Ángel: Esperen aquí un momento, vengo al tiro.

El ángel se dirige al salón principal y se encuentra con Jesús, le dijo.

Ellos están aquí.

Jesús y el ángel van al jardín y se acercan a Annael y a Joel, Jesús los mira con dulzura, les sonríe y les pregunta.

Jesús: ¿A qué han venido?

Annael: ya he terminado mí misión, señor, aquí le traigo a Joel, mí ex protegido, ya he cumplido con lo que usted me dio, el tiempo ya termino.

Jesús: ¿Quién te ha dicho que el tiempo ha terminado? Si apenas esta empezando.

Annael: No le entiendo señor, además con todo respeto, fue usted quién me lo dijo mucho antes que Joel naciera.

Jesús: Eso era antes que él naciera, pero te diré que su tiempo en la tierra ha terminado, pero aquí arriba no, esta recién empezando.

Annael: No comprendo mí señor.

Jesús: Si tanto lo amas. ¿Porque no te quedas con él?

Annael: Pero, mí señor, usted me ha dado otra misión, yo debo cuidar ha otra alma desamparada que esta a punto de nacer.

Jesús: Lo se hija mía, pero a veces puedo hacer una excepción y tú amor hacia Joel me ha demostrado que mereces estar al lado de él, yo no lo voy a impedir, porque se que el amor que hay entre ustedes dos es sincero, se que ustedes serán muy felices juntos y así yo lo quiero, si te preocupa tanto por el bebe que esta por nacer, no te preocupes ella estará bien, le he enviado a otro ángel custodio, tú misión ahora es amar a Joel quién también te ama, ahora se pueden ir al amor infinito.

Annael: Gracias señor por su amor y paciencia.

Jesús los mira con dulzura y les sonríe, les toma las manos, las une y luego dice.

Jesús: que el amor que se tienen ustedes dure por toda la eternidad y que nadie los separe jamás.

Él seda media vuelta y se va junto al ángel custodio que estaba a su lado, Annael y Joel se van juntos al cielo prometido y ahí se quedaron para siempre.

Fin

A veces el amor esta donde menos te lo esperas,

Incluso puedes ser un hermoso ángel que te espera en silencio.

Génesis Wood

sábado, 26 de julio de 2008

Soledad



Camino por las calles vacías de mí infancia perdida,

Estoy en mis días de invierno,

Buscando un amor que no llegara jamás en mí eterna vida,

Más mí soledad no me deja amar.

Los ermitaños me rodean como en alma en pena,

Que vagan de un lugar a otro sin cadenas en sus pies,

Más los grilletes son míos,

Ellos no me dejan caminar como yo quisiera,

Ya que el velo que cubre mis ojos,

No me deja ver más allá de mis lágrimas de sangre,

Que caen dentro de mí.

Las puertas del amor se han cerrado para mí,

No las puedo abrir,

Ellas fueron cerradas por dentro,

No puedo tocar el timbre,

La pusieron fuera de mí alcance,

Para que yo no pudiera tocarlo,

Y ella saliese, solo me gritaron desde una ventana.

¡No hay amor para ti! Se ha extinguido,

Solo los hermosos tenemos derecho amor. ¡Tú no!

Tú eres gorda y res fea, no eres ni bonita ni delgada.

¡Vete! No hay nada para ti aquí.

Yo me fui triste y sin consuelo,

Desde entonces,

Camino sola por las calles vacías de mí destino.

¡Que destierro he sufrido! Que amargo es el sabor del dolor,

No me queda más que vivir un día más de pena,

Ya no quiero existir,

Solo quiero morir,

Deseo cerrar mis ojos y no abrirlos jamás,

No quiero saber más de ti triste soledad.

Génesis Wood